Mesghina “Alex” Ghebrehiwat

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Con su carro híbrido este taxista limpia el aire de San Diego y ahorra dinero.

De ojos delicados y con una ligera sonrisa delineada por un bigote de 70 primaveras pero con muy pocas canas, Mesghina Ghebrehiwat es el propietario de Friendly Cab, el taxi “amigable”, en San Diego.

Sus recibos son también su tarjeta de presentación. En ellos muestra en tonos pastel una fotografía con palmeras de las calles de Asmara, capital de su natal Eritrea en el noreste de África, y una bandera de Eritrea en forma de corazón. Mesghina — o “Alex”, un nombre más fácil de pronunciar y recordar por sus clientes — ha sido taxista en San Diego por 14 años, donde disfruta de un clima muy parecido al de Asmara.

Friendly Cab es realmente amigable. Al tomar el taxi de Alex en el Aeropuerto Internacional de San Diego uno siente que está viajando a todo lujo. Al subir al taxi, Alex les ofrece agua a sus clientes. Su taxi, un Toyota Prius v, tiene asientos de piel. Además de ser un vehículo silencioso, Alex siempre maneja con suavidad por lo que uno no siente jalones, arrancones y amarrones típicos de otros taxistas más toscos.

Respecto a su Prius y a su manera de manejar dice Alex que “les agrada a mis clientes”.

La ampliación del aeropuerto de San Diego empezó muy poco después de la aprobación de la ley AB 32 de clima y energía limpia de California. La ampliación atraería más tráfico vehicular al aeropuerto y sin embargo el aeropuerto se propuso a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Una medida tomada a ese respecto fue ofrecer tarifas de sitio más bajas a los taxistas que usaran vehículos híbridos.

El problema para lograr dicha conversión es uno de amortización. A largo plazo, los taxistas ahorrarían mucho dinero en mantenimiento y combustible, pero el costo inicial es mucho mayor, dice Kevin Wood del Center for Sustainable Energy, un centro dedicado a lograr pólizas de energía sostenible, (CSE, por sus siglas en inglés). Para minimizar el impacto del precio de compra, CSE sufragó descuentos de entre $2,500 y $7,500 a los primeros taxistas que optaran por convertir a híbrido y el Distrito de Control de la Contaminación Ambiental del Condado de San Diego acaba de aprobar fondos para financiar más conversiones con dinero del erario estatal vehicular.

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De los 350 taxis del aeropuerto, 280 carros de la marca Ford Crown Victoria (con un rendimiento de combustible de 12 millas por galón) han sido reemplazados por carros de la marca Prius v (que rinden 40-45 MPG). Según datos de CSE un Crown Vic emite 8.2 toneladas de gases de efecto invernadero (GHG, por sus siglas en inglés) por año, comparadas con las 2.2 toneladas de un Prius v. A la fecha la flota de taxis ha reducido emisiones de GHG en un 62 porciento y de smog en un 90 porciento.

The taxi holding area behind the San Diego airport used to be filled with Crown Victorias, but now is filled with hybrid Toyota Prius due to incentives offered by Mossy Toyota and the airport in San Diego.

The taxi holding area behind the San Diego airport used to be filled with Crown Victorias, but now is filled with hybrid Toyota Prius due to incentives offered by Mossy Toyota and the airport in San Diego.

En su natal Eritrea Alex manejaba camiones y no taxis. Además, tenía una licorería en Etiopía, ubicada cerca de su hogar. Huyendo de las hostilidades durante la guerra entre ambos países, Alex fue obligado a abandonar su negocio. Emprendió con su familia a Sudán y después a Arabia Saudita, Italia y finalmente a Portland, Oregon, cuyo clima frío y húmedo le desagradaba. Así pues, se mudó a Bakersfield, donde trabajó 12 años manejando en campos petrolíferos. Fue entonces que uno de sus hijos recibió una beca para estudiar en la Universidad Estatal de San Diego (San Diego State University, por su nombre en inglés) y Alex decidió mudar a la familia a San Diego.

Alex fundó Friendly Cab después de manejar varios años en taxis de Yellow Cab. Se compró una vieja patrulla Crown Victoria con más de 100,000 millas, pagando $5000 en efectivo de sus ahorros y con dinero prestado de amigos. Cada 3 o 4 años se compraba una “nueva” patrulla usada, típico del parque vehicular de taxis en aquel entonces. Pero esa práctica está cambiando dada la novedad, confiabilidad y mejor rendimiento del Prius v.

Dale Snow, director de servicio de Toyota Mossy, la concesionaria más grande de Prius en San Diego, se enteró de que el aeropuerto quería que los taxistas usaran híbridos. Con su espíritu emprendedor, Dale decidió ir a la zona de espera en el aeropuerto y ofrecer donas gratis y café, pero le fue difícil superar el escepticismo de los taxistas. Riendo, explica que “Nos veíamos ridículos manejando nuestro Prius en un mar de 300 Crown Vics”.

Alex fue de los primeros taxistas en comprar un Prius en Mossy, tras conocer a Dale Snow en la zona de espera en 2012. Sus grandes ahorros en gasolina y mantenimiento tornaron a Alex en uno de los mayores promotores del Prius. Cada taxi ahorra $12,000 al año en combustible. “Mi Prius es mi bebé”, dice con una sonrisa. Contrató a un segundo taxista en Friendly Cab y entre ambos el Prius circula 24 horas al día, con 255,000 millas recorridas.

Y por supuesto Dale siempre se encarga de que atiendan a Alex antes que a nadie más cuando lleva su taxi a Mossy al cambio de aceite. Mossy ofrece Prius a taxistas sin enganche ni intereses (o con un interés muy bajo). Además, les dan descuentos, servicio preferente y lavado gratis.

“Le he ganado cientos de miles de dólares a la compañía dando mantenimiento a los taxis híbridos (cambios de aceite, rotación de llantas, etc.)”, comenta Dale. La conversión a híbridos le permitió contratar más personal. Mossy cuenta con unos 150 empleados.

Aunque el entrenamiento para ser mecánico de híbridos es más riguroso, también paga más que ser mecánico de vehículo tradicional. Mossy cuenta con un programa de prácticas a través del cual entrena a estudiantes de preparatoria que estén interesados en mecánica automotriz para reparar híbridos.

Dale dice que ahora que tiene todos los taxis del aeropuerto en la bolsa, quiere enfocarse a los 1,200 taxis de la ciudad de San Diego. Con la ayuda de la ley AB 32 y leyes subsiguientes que proporcionan fondos para ayudar a todos los californianos cambiar de conducir carros que tragan gasolina a alternativas más limpias, los planes de Dale son tan sólo la punta del iceberg.

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